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LA ÚLTIMA FOTO - CUENTO 45 - CAPÍTULO 3

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 El fotógrafo de la ciudad se despertó aquella mañana con un sueño extraño. Con una sensación diferente a la de siempre. Un vacío en el estómago acompañaba dicha sensación. No le hizo mucho caso. Tomó un vaso de jugo de naranja. Cogió un pedazo de pastel de cumpleaños que había sobrado el día anterior, pues fue cumpleaños de su esposa. Salió rápidamente. Llevó su laptop, cámara fotográfica y una libreta de notas. Como siempre.  Luego de un par de horas, las sirenas de la ciudad empezaron a sonar estrepitosamente. No era un ejercicio de practica, no era una simulación ni nada parecido. Era real. La guerra había empezado. Por el momento, los aviones enemigos surcaban los cielos de la ciudad sin detenerse. Los pájaros se escondían en la copa de los árboles, así como las personas en el sótano de sus casas. Todos sabían que esto iba a ocurrir, solo que nadie esperaba que sea tan pronto. Fue en ese momento en que el fotógrafo decidió subir al edificio mas alto de la ciudad para toma...

EL OLOR INVISIBLE DEL RECUERDO - CUENTO 44 - CAPÍTULO 4

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  Mientras miraba el atardecer por mi ventana, empecé a recordar mi infancia en Lima. Lo recordaba mientras la lluvia intensa humedecía la casaca de un niño pequeño que cruzaba la calle, con su pelota en la mano, frente a mi ventana. Ventana que nunca me hizo recordar mi pasado, solo en este preciso momento en que el niño con cabello largo ensortijado y camiseta de un club deportivo local saltaba y saltaba de alegría. Probablemente porque había ganado un partido de futbol, o quizás porque simple y llanamente vivía su presente. En ese momento aprendí que los recuerdos llegaban siempre de imprevisto y que te enseñan a ver a tu pasado desde otro punto de vista.  Luego de un momento de estar navegando en el espacio, intentando recobrar recuerdos antiguos de mi niñez, regresé al presente. Al día lluvioso y templado pero también a ver al niño por la ventana. Está vez  ya no estaba saltando y mucho menos riendo de alegría. Lo vi sentado en el suelo con la cabeza agachada, sin pe...

EL TIGRE DIENTES DE SABLE - FÈVE - FRANCIA 1992

  La fève La encontré dentro de un pastel, hace muchos años, en una ciudad llamada Le Puy en Velay, Francia. Navidad, o quizá ya enero. En ese tiempo impreciso que rodea a la Épiphanie, cuando los días todavía huelen a sobremesa y a azúcar. No recuerdo exactamente quién estaba a la mesa ni qué se dijo después. Solo recuerdo el gesto: partir el pastel, morder, sentir algo duro entre los dientes. Y entonces, la revelación. Una fève. Pequeña. De cerámica. Hermosa, distinta, graciosa. En la base, una palabra: SMILODONS. Año 1992. Según la historia, antes fue una haba seca. Luego, una figurita escondida en la Galette des Rois, ese pastel que decide por azar quién será rey o reina por un día. Una corona de cartón, una risa breve, una tradición que dura lo que dura la tarde… y, sin embargo, permanece. La mía representa a un animal extinto: el tigre dientes de sable. Algo que ya no existe, atrapado en porcelana. Tal vez por eso la guardé. Tal vez porque también uno guarda...

EL PERRO DIOS - CUENTO 43 - CAPÍTULO 166

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Olía a quemado. El olor a madera quemada se mezclaba con el olor a piel quemada. La combinación era notable. Todo se podía percibir y ver por mi ventana. Los restos grises de los objetos quemados se veían a simple vista. El primer piso del otro edificio estaba negro completamente con tonos grisáceos en la parte superior de cada objeto grande, como si hubiera acaecido la mayor parte del fuego en esa zona. Era muy fácil divisarlo pues me encontraba cerca del lugar. Un enorme incendio terminó con la vida de muchas personas. No obstante, los únicos sobrevivientes fueron las mascotas. Cuatro gatos, tres perros y un par de pericos australianos. Los gatos estaban apenas con los bigotes chamuscados, algunos perros con el hocico quemado y los pericos intactos. Es mas, sus colores brillaban por sobre todo el lugar oscuro y maloliente. Dias después de lo sucedido, luego de que los bomberos rescataron a las mascotas, todas se fueron muriendo lentamente. Como si hubieran encendido un fuego dentro d...

EL COMIENZO IMPOSIBLE - CUENTO 42 - CAPÍTULO 4

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  Cuando Pablo sintió que la primera gota de lluvia caía del cielo, entendió que todo había retrocedido, que el tiempo giraba en sentido opuesto a las manecillas del reloj. Abrió la boca de asombro y, al mismo tiempo, el vapor que salía de ella nubló su vista. Cerró los ojos y, cuando los volvió a abrir, cayó al suelo de rodillas. —¡No puede ser! —exclamó. —No puede ser cierto —repitió en su mente. Su mano, automáticamente, se acercó a su rostro. El reloj vibraba y destellaba con un color púrpura rojizo. Sus ojos volvieron a fijarse en él por tercera vez y, cuando se dio cuenta, el verano quemaba su piel; sus poros expulsaban el sudor salado que caía de su cuerpo. Con un análisis precario, entendió que, al mirar el reloj, el tiempo no solo se detenía, sino que también retrocedía tres meses. Al ser esta su tercera vez, y al haber retrocedido tres meses en cada ocasión, habían pasado nueve meses en total, los cuales podían recuperarse una vez más. Según Pablo, esta oportunidad le ser...

EL ACCIDENTE DE LA ESCALERA - CUENTO 41 - CAP 26

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 La señora que vive en frente de mi casa, tuvo un accidente trágico. Mientras subía por las escaleras de ángulo para cambiar el foco de la entrada de su casa, que por cierto ilumina mágicamente la puerta de madera tallada por carpinteros venezolanos, su pie derecho resbaló, el izquierdo también, su cuerpo también se resbaló por los pequeños peldaños hasta caer de cabeza al piso. Su cabeza rebotó en la acera. Su cuello se dobló para atrás, la barbilla sufrió serias lesiones, las piernas tuvieron desgarramientos, sus huesos se partieron en dos, cada uno de ellos. El dolor era intenso. A pesar de todo lo sucedido, la señora pudo recostarse sobre la pared. Fue entonces cuando vio una luz muy brillante delante de ella. Parecía el faro de un camión, por lo potente de la luz. Sin embargo, la luminiscencia provenía de la nada. Apareció de la nada y la comenzó a bañar con su potente resplandor. Escuchó una voz diciendo: “siente la luz”, “ya estás curada”, “cierra los ojos”, “debes de agrade...

EL DUENDE DE MONTAÑA QUE ATRAPÉ EN MI COCINA - CUENTO 40 - CAP 91

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 Atrapé a un duende de montaña. Era parecido a una persona, al menos eso parecía, con un rostro de anciano pero muy ágil y muy pequeño, apenas unos centímetros de alto, orejas puntiagudas, robusto y con la piel cubierta de polvo. Corría muy rápido. Me costó mucho atraparlo pero al final lo logré. Lo tengo prisionero en un frasco de vidrio. Algunos de ustedes dirán, pero qué inhumano (a pesar de que no lo es) o quizás qué macabro acto de perversión, sin embargo, lo que sucede es que aún no les he contado qué pasó. Probablemente nunca lo sepan pero fue la peor experiencia que tuve en mi vida. Lo único que puedo decirles fue lo que sentí. Apenas sucedió la terrible experiencia metafísica, originada por este duende de montaña, se me escarapeló el cuerpo, la piel se me tornó roja por el calor y las manos me sudaban tanto que me era difícil sostener algo. El corazón empezó a palpitar de manera exagerada, intensa, casi colapsa. Las venas de mi cuerpo empezaron a hincharse y me sentí marea...