EL DUENDE DE MONTAÑA QUE ATRAPÉ EN MI COCINA - CUENTO 40 - CAP 91
Atrapé a un duende de montaña. Era parecido a una persona, al menos eso parecía, con un rostro de anciano pero muy ágil y muy pequeño, apenas unos centímetros de alto, orejas puntiagudas, robusto y con la piel cubierta de polvo. Corría muy rápido. Me costó mucho atraparlo pero al final lo logré. Lo tengo prisionero en un frasco de vidrio. Algunos de ustedes dirán, pero qué inhumano (a pesar de que no lo es) o quizás qué macabro acto de perversión, sin embargo, lo que sucede es que aún no les he contado qué pasó. Probablemente nunca lo sepan pero fue la peor experiencia que tuve en mi vida. Lo único que puedo decirles fue lo que sentí. Apenas sucedió la terrible experiencia metafísica, originada por este duende de montaña, se me escarapeló el cuerpo, la piel se me tornó roja por el calor y las manos me sudaban tanto que me era difícil sostener algo. El corazón empezó a palpitar de manera exagerada, intensa, casi colapsa. Las venas de mi cuerpo empezaron a hincharse y me sentí marea...