EL COMIENZO IMPOSIBLE - CUENTO 42 - CAPÍTULO 4
Cuando Pablo sintió que la primera gota de lluvia caía del cielo, entendió que todo había retrocedido, que el tiempo giraba en sentido opuesto a las manecillas del reloj. Abrió la boca de asombro y, al mismo tiempo, el vapor que salía de ella nubló su vista. Cerró los ojos y, cuando los volvió a abrir, cayó al suelo de rodillas. —¡No puede ser! —exclamó. —No puede ser cierto —repitió en su mente. Su mano, automáticamente, se acercó a su rostro. El reloj vibraba y destellaba con un color púrpura rojizo. Sus ojos volvieron a fijarse en él por tercera vez y, cuando se dio cuenta, el verano quemaba su piel; sus poros expulsaban el sudor salado que caía de su cuerpo. Con un análisis precario, entendió que, al mirar el reloj, el tiempo no solo se detenía, sino que también retrocedía tres meses. Al ser esta su tercera vez, y al haber retrocedido tres meses en cada ocasión, habían pasado nueve meses en total, los cuales podían recuperarse una vez más. Según Pablo, esta oportunidad le ser...