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Mostrando entradas de agosto, 2024

EL YATE EUROPEO DE HAMELIN - CUENTO 21 - CAP 63

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 Los europeos que se van a la playa, buscando diversión, siempre llevan un bolso de paja, un sombrero de paja y sandalias de goma. Sin embargo, luego de la diversión en la playa, por la noche, los ciudadanos del viejo continente se relajan escuchando música proveniente del yate de uno de los millonarios más excéntricos del mundo. La gran nave acuática recorre toda la costa sur de Francia desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana del día siguiente y durante su recorrido todos los curiosos van persiguiendo el yate, en busca de relajación. Lo más intrigante es que nadie conoce al dueño del yate. Nunca nadie lo ha visto. Conocen lo que hace, como poner música suave y hermosa pero nadie lo ha visto. Y es conocido que al escuchar dichas melodías, nadie se puede resistir a dejarlo. Lo persiguen como las polillas son atraídas a la luz. O como las moscas al aroma del dulce de leche, o como las ratas al flautista de Hamelin. Como mentes discapacitadas a la deriva, sin conciencia...

LA BATERÍA ENERGÉTICA - CUENTO 20 - CAP. 77

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Caminando por la calle, José encontró unas baterías pequeñas, de colores. Las recogió. Eran tres. Del mismo tamaño que su dedo meñique. Las miró con detenimiento. Habían unas letras raras en ellas, de color negro y rojo. Parecían letras árabes. Decidió guardarlas en su bolsillo. Caminó algunas cuadras más hacia su destino cuando empezó a sentir calor. Pensó que era por la caminata pero en realidad, su bolsillo derecho, en donde tenía las baterías, empezó a calentar y calentar y se puso tan caliente que empezó a hacerse un agujero en el bolsillo derecho, en donde tenía justamente las baterías, las extrañas baterías. Apenas pudo sacarlas de su bolsillo y las tiró al piso. Pensó que fue una pésima idea recogerlas del suelo. Las miró por unos segundos más. Pensaba si valían la pena, si tenían algún poder superior, alguna energía especial. Pero en realidad no se quiso hacer problemas y siguió su camino. Dejó las baterías en el suelo. Luego de dos minutos, Ana se topó con las mismas baterías...

BUSCANDO A SU MADRE - CUENTO 19 - CAP 43

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 Sufriendo, con fiebre y tos, un niño de ocho años empezó su travesía buscando a su padre. El terremoto había devastado la ciudad y lo único que podía hacer era ponerse su mochila de forma de conejo a la espalda y continuar su camino. Subía y bajaba montañas de escombros. Se hundía en mares y mares de tierra, metal y vidrio, debido a las ventanas rotas de los edificios. Todo parecía que sería una lucha titánica contra la naturaleza. Pasaron varios días y encontró, debajo de una pared, un zapato que parecía el de su padre. Se sentó junto a sus restos, abrió su cantimplora llena de jugo de naranja, tomó un sorbo y se tumbó al suelo. Respiró profundamente y abrazó los zapatos. Empezó a llorar. Se paró nuevamente y empezó de nuevo su viaje. A la búsqueda de su madre. 

Cold Brew con Toque Cítrico: Una Experiencia Refrescante y Saludable

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El cold brew se ha convertido en una de las bebidas favoritas para los días calurosos, gracias a su suavidad, menor acidez y frescura. Sin embargo, en la búsqueda de nuevas formas de disfrutar esta deliciosa bebida, la adición de una simple rodaja de naranja puede transformar por completo la experiencia. En este post, te invito a explorar cómo este toque cítrico no solo realza el sabor del cold brew, sino que también añade beneficios para la salud y eleva el disfrute de esta bebida en cada sorbo. La Combinación Perfecta para el Verano El café frío es sinónimo de verano, y cuando le agregas una rodaja de naranja, obtienes una bebida que es tan refrescante como revitalizante. La acidez sutil y natural de la naranja se complementa perfectamente con las notas suaves y profundas del cold brew, creando una armonía de sabores que es ideal para combatir el calor. Pero, ¿por qué detenerse en la naranja? Si eres un aventurero del café, puedes experimentar con otras frutas como limón, lima, o inc...

LA LANGOSTA POLICÍA - CUENTO 18 - CAP 88

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 La conciencia del policía transmutó a una langosta. Mejor dicho a la conciencia de una langosta. Pero empezó como todo, desde el principio, por ende, su comienzo fue desde la larva. El filosoma respiraba lentamente, sin parar. Lamentablemente para el policía, era consciente de lo sucedido y lo que veía con respecto a su nuevo estado era increíble. El viaje por su nueva vida, en su nuevo cuerpo lo hizo ver paisajes increíbles, peces de formas y colores inimaginables. Fueron 10 meses viviendo a la deriva. De manera pacífica, hermosa, tranquila. Hasta que de pronto despertó. 

LOS LENTES DE LLUVIA - CUENTO 17 - CAP 61

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Al principio cuando José se puso los lentes oscuros, no vio nada extraño. Lo único diferente que sintió fue que la lluvia empezó a caer de manera suave. Se le empaparon un poco los lentes, se los sacó y los volvió a guardar. De pronto, segundos después el clima se despejó, las nubes se abrieron, desaparecieron y el sol atacó sus ojos de manera intensa, hiriente. No le dio tiempo ni de pensar. Apenas pudo sacar de su bolsillo los lentes oscuros y se los volvió a colocar. En ese momento, se miró en un espejo de un auto que estaba cerca a él y vio inmediatamente después que su imagen se reflejaba de manera extraña. No puede ser, empezó a llover de nuevo, dijo José con incredulidad. Volvió a sacarse los lentes pero esta vez lo hizo despacio, tan despacio que cuando los lentes estaban a la altura de su nariz, empezaba a aclarar las nubes, a despejarse el cielo. Se detuvo, no se los sacó por completo, sino que en vez de hacerlo, se los volvió a poner y de pronto la lluvia, ahora con más inte...

NÚMEROS EN LA CIUDAD - CUENTO 16 - CAP 51

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El Cinco se detuvo en el centro de la pista. Sacó su celular, marcó a su hermano, el Uno, y se sentó en el pavimento. Nadie le contestó. Guardó su celular. Miró al cielo y empezó a rezar. Todos los autos sobre paraban, lo bordeaban, bajaban la luna y le gritaban improperios subidos de tono. El Cinco cerró los ojos, frunció el ceño, y se tumbó en el suelo. Dos peatones, el Seis y el Ocho, que caminaban cerca de ahí llamaron al ZAA (léase letra por letra y entiéndase como si fuese el 911, número de alerta de emergencias). No tardaron más de algunos minutos en aparecer la camioneta con sus luces rojas y blancas. Cerraron la vía. Desviaron el tránsito. Los agentes de seguridad se acercaron al Cinco y le preguntaron de buena manera: ¿Qué sucede? El Cinco sólo apuntó al cielo con su dedo índice y dijo en repetidas veces, casi susurrando: ya vienen, ya vienen, ya vienen...

BUSCANDO A MIS HERMANAS - CUENTO 15 - CAP. 37

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¡María, Juana, Berenice, Fernanda! ¿Dónde están? Preguntó José Luis con voz desesperada, agitado, sin poder casi respirar. Las buscaba por toda la casa y no las encontraba. Parecía que la casa se las había tragado con zapatos y todo. Buscó en la cocina, en los dormitorios, en la recepción, en el garage, hasta en el techo. No las encontraba. Bajó de nuevo a la sala, en donde se encontraba su piano de cola. Se sentó en el banquillo, abrió la tapa y se puso a tocar su sinfonía favorita de Beethoven. Tocó y tocó el piano por horas, esperando que sus hermanas llegaran. Nunca aparecieron. 

UN NIÑO, UN AVIÓN Y UNA TORMENTA - CUENTO 14 - CAP. 222

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 De arriba a abajo, de izquierda a derecha. En diagonal, suspendido sin velocidad y luego cayendo en picada. El avión se movía como si un niño estuviera jugando con él. Los pasajeros gritando a todo pulmón para que la naturaleza se detenga. Era una tormenta caprichosa porque no llovía o si lo hacía era por segundos y luego se detenía. El movimiento duró apenas unos minutos. Luego se detuvo, estuvo calmado, como si el avión fuese el juguete de un niño y este se hubiera caído al piso. Afortunadamente, nadie salió herido. Cuando aterrizaron, el piloto no pudo explicar con palabras el movimiento de la nave. “Fue como si un niño tuviera en sus manos el avión…”, afirmó el piloto. 

UNA ANCIANA ABANDONADA - CUENTO 13 - CAP 332

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 La sopa estaba fría. Se veía la grasa que nadaba en su superficie. El color granate ocultaban las rodajas de tomate que flotaban de forma aleatoria. Por momentos salían a respirar pequeñas hojas de perejil. La cuchara con la que se utilizaba para moverla era de madera. Generaba ondas pequeñas, como si fueran olas de mar que chocaban contra los bordes del plato hondo. Estaba espesa, casi como una crema, hecha con leche, pero no, era solo sopa de tomate. La sopa fría pertenecía a una anciana. La anciana que vivía sola, en el último piso de un edificio de 102 pisos. Aquel edificio que sobrevivió a un terremoto y a un sunami. Aquel edificio que fue abandonado hace 15 años, luego de la pandemia, la cual mató a la mitad de la población. 

MI OBJETO PLATEADO - CUENTO 12 - cap. 550

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  Entonces él se quedó parado ahí, sosteniendo su objeto plateado brillante. Miró a los lados despreocupado. Respiró profundo. Sintió un hormigueo en el brazo que luego fue bajando hasta la cadera y terminó en su pie derecho. Se desvaneció. Desapareció. Se desintegró. El objeto se cayó al suelo en ese mismo momento. No sonó al caer pues el material del que estaba hecho resistía los golpes y los repelía, como si fuera de goma. Inmediatamente después, el joven volvió a aparecer pero esta vez más viejo, con una barba blanca y su piel arrugada. Recogió el objeto plateado, se lo puso en el bolsillo, caminó hacia el sur y desapareció en el horizonte. 

PINTURA DE ROVER EN MARTE CREADO POR IA

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 La pregunta fue: Crea una pintura con un estilo del Renacimiento de un rover de Marte. Usa técnicas como claroscuro y una paleta de colores cálida. Respuesta:  He creado la pintura del rover en Marte con el estilo del Renacimiento que me pediste. El uso de claroscuro y una paleta cálida resalta la majestuosidad del rover en el paisaje marciano. ¡Espero que te guste!

LA VERSIÓN INTOLERANTE DE UN ESCRITOR - CUENTO 11 - cap 65

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 La realidad se volvió triste. Las películas son tan diferentes, comentó con un tono melancólico Jonathan. Con su mirada hacia el piso, acongojado. Levantó sus hombros simulando un respiro, encogiendo su cuerpo y haciendo una mueca graciosa con su boca. El sentido de la vida es intenso, así como las mujeres, era el título de su libro. Recién había salido publicado y todas las librerías los tenían. Pero el libro era una versión extendida de la película. Su versión original. Sin embargo, el éxito de la película nadie lo esperó. Eso hizo infeliz a Jonathan. Su libro era terrible y la película que, según él, no tenía la esencia del libro, era un éxito. Esa triste utopía la vivió en carne propia. Nunca más volveré a escribir, se dijo a sí mismo golpeándose la barriga. Mañana será otro día y volveré a nacer. Cerró los ojos y dejó de respirar debido a la ingesta de pastillas para dormir. 

LA CREACIÓN DESDE LA OSCURIDAD - CUENTO 10 - cap 37

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La comunión es una palabra escogida por Dios, pero quién es Dios. No sabes? Dios es un ser superior a nosotros. Y por qué es superior? Eso no lo sé, sólo sé que es superior. Y cómo sabes que es superior. Porque no lo veo. En la oscuridad no veo nada, está ahí Dios? Claro, por su puesto que si. Cada vez que entro en la oscuridad lo veo. Entiendo. Ahora entiendo todo. Él está en todos lados entonces. Así es. Él creó la luz? Así es. Es poderoso. Muy poderoso. Entiendo.

PERDIDO EN EL ESPACIO - CUENTO 9 - cap 112

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 Eran las diez de la mañana. Ya había tomado desayuno y sólo me faltaba mi siesta de la mañana. Me sentía lleno y con sueño. Me eché en mi cama. Mi cama estaba fría pero suave. Apoyé mi cabeza en la almohada. La música jazz que había puesto en mi radio estaba perfecta. Respiraba un aire fresco que calmaba mi mente. Me eché boca arriba, miré el techo. El techo era blanco, perfectamente blanco. Sin ninguna imperfección. Sentí un adormecimiento en mis brazos. Las manos las sentía frías. Los pies también. Ahora las piernas se me adormecían. El estómago, el pecho y los hombros empezaron a sentirse pesados. El cuello, la nuca se sentían helados, más que de costumbre. Mi cabeza empezó a sentir un dolor intenso en la parte derecha superior que recorría hasta el cuello. Me hizo cerrar los ojos. Mi cuerpo se estremeció. Se me erizó la piel. Caí desde un precipicio, bueno, al menos eso fue lo que sentí porque mi cuerpo seguía inmóvil en la cama. Abrí los ojos y me vi echado, con mi misma ropa...

EL DUENDE Y LA VELA - CUENTO 8 - Cap 200

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 Encendí la vela. La coloqué en mi escritorio. Mi escritorio era cuadrado, de madera y su color era color madera también. No tenía mucho tiempo para cumplir con mi tarea de la escuela porque la vela era pequeña. Tenía tarea de matemáticas. Odio las matemáticas. Mi perro se posó en mis pies. Los calentaba. Tenía un poco de frío. Mi perro, no yo. Puse un poco de música mental. En mi mente sonaba la sonata de Beethoven, aquella popular que tiene nombre de esperanza, ah no, perdón de Alegría. Empecé. Cuatro elevada a la potencia de… uy no, tengo que apagar la vela, no se vaya a despertar el duende que vive conmigo. Soplé la vela. La vela se apagó. Hola, dijeron desde el fondo de la habitación. Se escuchó un gruñido de mi perro y luego silencio. No escuché nada más hasta la mañana siguiente. Amaneció y mi perro ya no estaba. Nunca más apareció. Hasta pronto Bobby. Nos vemos pronto.  

EL ESCARABAJO EN LA PISCINA - CUENTO 7 - cap 87

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 Cuando llegué a la piscina, encontré junto a ella, agachado, tocando el agua fría, a un escarabajo. Aquel insecto con antenas y patas cortas, caparazón negro y un corazón de hierro. Su semblante reflejaba tristeza. Sus ojos caídos intuían un pesar en su vida. Sería amoroso, de índole laboral, amical, no se sabe. Silbaba una melodía intensa, aguda y lastimera. Se percibía un olor tenue a zapato viejo. El clima no ayudaba mucho tampoco. La garúa era insignificante. No te mojaba pero se percibía apenas en la piel. Le dije buenas noches, me respondió el saludo sin mirarme. Me le acerqué lentamente. Ni se inmutó. Seguía absorto por las ondas del agua, parecía como si quisiera meterse a la piscina. En ese momento decidió sacarse las zapatillas, las medias y metió sus garras en la piscina. Dió un alarido intenso. Me lastimó los oídos. Me dijo: lárgate, no quiero amigos. No! Le dije, de aquí no me voy hasta que me digas la verdad. Qué verdad, me respondió intrigado. Fuiste tú el que entró...