RUIDOS EXTRAÑOS EN EL SEGUNDO PISO - CUENTO 36 - CAP 55

 En el segundo piso de mi casa se escuchan ruidos. Ruidos extraños. Sillas que se mueven solas, los aparatos electrónicos que se prenden solos. Pasos con tacones. Cuadros que se caen de la pared. Puertas que se abren y cierran. Golpes en la pared, como si estuvieran martillando. Risas o llantos de niños o niñas. Pero nada de esto es tan extraño como el ruido que se escucha todas las mañanas a las seis de la mañana. Suena un despertador por cuatro o cinco segundos, luego se escucha que alguien o algo lo apaga. Se escuchan pasos directos al baño, cierran la puerta, abren el grifo, se escucha el agua, luego cierran el grifo. Seguidamente se escuchan pasos en la cocina, prenden la cafetera que sin café ni agua se calienta. Lo vuelven a apagar. Otra vez se escuchan pasos pero dirigiéndose a la habitación contigua. Abren el closet, se escucha que los colgadores de ropa caen al suelo, y luego se cierra el closet. Luego, se logra escuchar unas llaves y al final la puerta de la sala, la que da a las escaleras de la calle se abre y cierra. Toda esa rutina se escucha día a día, de lunes a domingo. Como si alguien estuviera viviendo en el segundo piso de mi casa. Lo más extraño, como dije al comienzo de esta narración, es que, además de la rutina y los ruidos extraños, es que nadie vive en el segundo piso de mi casa. Está abandonado. Nadie lo quiere habitar tampoco. Dicen que alguien se suicidó ahí. Pero eso es mentira porque yo viví ahí, en el segundo piso de mi casa y yo sigo vivo. 



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