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EL YATE EUROPEO DE HAMELIN - CUENTO 21 - CAP 63

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 Los europeos que se van a la playa, buscando diversión, siempre llevan un bolso de paja, un sombrero de paja y sandalias de goma. Sin embargo, luego de la diversión en la playa, por la noche, los ciudadanos del viejo continente se relajan escuchando música proveniente del yate de uno de los millonarios más excéntricos del mundo. La gran nave acuática recorre toda la costa sur de Francia desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana del día siguiente y durante su recorrido todos los curiosos van persiguiendo el yate, en busca de relajación. Lo más intrigante es que nadie conoce al dueño del yate. Nunca nadie lo ha visto. Conocen lo que hace, como poner música suave y hermosa pero nadie lo ha visto. Y es conocido que al escuchar dichas melodías, nadie se puede resistir a dejarlo. Lo persiguen como las polillas son atraídas a la luz. O como las moscas al aroma del dulce de leche, o como las ratas al flautista de Hamelin. Como mentes discapacitadas a la deriva, sin conciencia...

LA BATERÍA ENERGÉTICA - CUENTO 20 - CAP. 77

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Caminando por la calle, José encontró unas baterías pequeñas, de colores. Las recogió. Eran tres. Del mismo tamaño que su dedo meñique. Las miró con detenimiento. Habían unas letras raras en ellas, de color negro y rojo. Parecían letras árabes. Decidió guardarlas en su bolsillo. Caminó algunas cuadras más hacia su destino cuando empezó a sentir calor. Pensó que era por la caminata pero en realidad, su bolsillo derecho, en donde tenía las baterías, empezó a calentar y calentar y se puso tan caliente que empezó a hacerse un agujero en el bolsillo derecho, en donde tenía justamente las baterías, las extrañas baterías. Apenas pudo sacarlas de su bolsillo y las tiró al piso. Pensó que fue una pésima idea recogerlas del suelo. Las miró por unos segundos más. Pensaba si valían la pena, si tenían algún poder superior, alguna energía especial. Pero en realidad no se quiso hacer problemas y siguió su camino. Dejó las baterías en el suelo. Luego de dos minutos, Ana se topó con las mismas baterías...

BUSCANDO A SU MADRE - CUENTO 19 - CAP 43

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 Sufriendo, con fiebre y tos, un niño de ocho años empezó su travesía buscando a su padre. El terremoto había devastado la ciudad y lo único que podía hacer era ponerse su mochila de forma de conejo a la espalda y continuar su camino. Subía y bajaba montañas de escombros. Se hundía en mares y mares de tierra, metal y vidrio, debido a las ventanas rotas de los edificios. Todo parecía que sería una lucha titánica contra la naturaleza. Pasaron varios días y encontró, debajo de una pared, un zapato que parecía el de su padre. Se sentó junto a sus restos, abrió su cantimplora llena de jugo de naranja, tomó un sorbo y se tumbó al suelo. Respiró profundamente y abrazó los zapatos. Empezó a llorar. Se paró nuevamente y empezó de nuevo su viaje. A la búsqueda de su madre. 

Cold Brew con Toque Cítrico: Una Experiencia Refrescante y Saludable

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El cold brew se ha convertido en una de las bebidas favoritas para los días calurosos, gracias a su suavidad, menor acidez y frescura. Sin embargo, en la búsqueda de nuevas formas de disfrutar esta deliciosa bebida, la adición de una simple rodaja de naranja puede transformar por completo la experiencia. En este post, te invito a explorar cómo este toque cítrico no solo realza el sabor del cold brew, sino que también añade beneficios para la salud y eleva el disfrute de esta bebida en cada sorbo. La Combinación Perfecta para el Verano El café frío es sinónimo de verano, y cuando le agregas una rodaja de naranja, obtienes una bebida que es tan refrescante como revitalizante. La acidez sutil y natural de la naranja se complementa perfectamente con las notas suaves y profundas del cold brew, creando una armonía de sabores que es ideal para combatir el calor. Pero, ¿por qué detenerse en la naranja? Si eres un aventurero del café, puedes experimentar con otras frutas como limón, lima, o inc...

LA LANGOSTA POLICÍA - CUENTO 18 - CAP 88

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 La conciencia del policía transmutó a una langosta. Mejor dicho a la conciencia de una langosta. Pero empezó como todo, desde el principio, por ende, su comienzo fue desde la larva. El filosoma respiraba lentamente, sin parar. Lamentablemente para el policía, era consciente de lo sucedido y lo que veía con respecto a su nuevo estado era increíble. El viaje por su nueva vida, en su nuevo cuerpo lo hizo ver paisajes increíbles, peces de formas y colores inimaginables. Fueron 10 meses viviendo a la deriva. De manera pacífica, hermosa, tranquila. Hasta que de pronto despertó. 

LOS LENTES DE LLUVIA - CUENTO 17 - CAP 61

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Al principio cuando José se puso los lentes oscuros, no vio nada extraño. Lo único diferente que sintió fue que la lluvia empezó a caer de manera suave. Se le empaparon un poco los lentes, se los sacó y los volvió a guardar. De pronto, segundos después el clima se despejó, las nubes se abrieron, desaparecieron y el sol atacó sus ojos de manera intensa, hiriente. No le dio tiempo ni de pensar. Apenas pudo sacar de su bolsillo los lentes oscuros y se los volvió a colocar. En ese momento, se miró en un espejo de un auto que estaba cerca a él y vio inmediatamente después que su imagen se reflejaba de manera extraña. No puede ser, empezó a llover de nuevo, dijo José con incredulidad. Volvió a sacarse los lentes pero esta vez lo hizo despacio, tan despacio que cuando los lentes estaban a la altura de su nariz, empezaba a aclarar las nubes, a despejarse el cielo. Se detuvo, no se los sacó por completo, sino que en vez de hacerlo, se los volvió a poner y de pronto la lluvia, ahora con más inte...

NÚMEROS EN LA CIUDAD - CUENTO 16 - CAP 51

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El Cinco se detuvo en el centro de la pista. Sacó su celular, marcó a su hermano, el Uno, y se sentó en el pavimento. Nadie le contestó. Guardó su celular. Miró al cielo y empezó a rezar. Todos los autos sobre paraban, lo bordeaban, bajaban la luna y le gritaban improperios subidos de tono. El Cinco cerró los ojos, frunció el ceño, y se tumbó en el suelo. Dos peatones, el Seis y el Ocho, que caminaban cerca de ahí llamaron al ZAA (léase letra por letra y entiéndase como si fuese el 911, número de alerta de emergencias). No tardaron más de algunos minutos en aparecer la camioneta con sus luces rojas y blancas. Cerraron la vía. Desviaron el tránsito. Los agentes de seguridad se acercaron al Cinco y le preguntaron de buena manera: ¿Qué sucede? El Cinco sólo apuntó al cielo con su dedo índice y dijo en repetidas veces, casi susurrando: ya vienen, ya vienen, ya vienen...